NO ERA SÓLO UN JERSEY CON BOLITAS
- 14 dic 2025
- 2 Min. de lectura

Es lo que queda cuando ya no sabes cómo tratarte bonito. Es lo que te pones cuando te has acostumbrado a no mirarte.
Es la forma más suave de decirte a ti misma: “Me dejé para después.”
Al principio fue una decisión pequeña .Lo guardaste “para estar por casa”.
Porque para estar sola… da igual, ¿no?
Y un día bajaste la basura con él. Y otro día fuiste al súper. Y otro… ni lo pensaste.
Ese jersey con bolitas empezó a hablar por ti. Pero tú ya no lo escuchabas.
Porque te habías hecho experta en ignorar las señales pequeñas.
Como el agujero en el calcetín. La ropa interior sin forma. El moño rápido que ya no es por prisa, sino por olvido.
La bolsa en el recibidor. La cama sin hacer .El “no tengo tiempo” mientras desayunas de pie.
Y un día, sin darte cuenta, te habías quedado para el final de la lista.
No por egoísmo. No por drama.
Por costumbre .Por cansancio. Por olvidar que tú también mereces.
Eso es el síndrome de la ventana rota.
No empieza afuera. Empieza en ti.
En lo que no te pones cuando nadie te ve.
En lo que aguantas.
En lo que no sueltas.
En lo que ya no eliges con amor.
Pero no estás rota.
Estás a tiempo. De recogerte. De escucharte. De volver a tocarte con intención.
Estilo Reverso no es cambiar de imagen. Es volver a habitarte desde lo pequeño. Desde lo que dejaste para luego. Desde lo que te dice: “Aquí sigo.”
A veces, todo empieza con una prenda que no has podido tirar. Con un reflejo que te vuelves a permitir mirar.
Con una frase que te dice: “Ya es hora de volver a ti.”
Solo por hoy, ponte algo que te trate bien… aunque nadie vaya a verlo.
Vuelve a ponerte primero tú.



Comentarios